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Depresión mayor en niños y adolescentes

Depresión en niños y adolescentes

Los trastornos depresivos se caracterizan por la presencia de una tristeza o irritabilidad intensa y duradera que afecta significativamente el funcionamiento diario o causa una angustia considerable. El diagnóstico se establece mediante criterios clínicos y el tratamiento suele incluir antidepresivos, terapia de apoyo y terapia cognitivo-conductual, ya sea por separado o en conjunto.

Principales trastornos

Los trastornos depresivos en niños y adolescentes incluyen el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo, el trastorno depresivo mayor y el trastorno depresivo persistente (distimia).
Suelen ir acompañados de sentimientos profundos de inutilidad o auto-odio, pensamientos suicidas o pérdida prolongada de funcionalidad [1].

Trastorno depresivo mayor

El trastorno depresivo mayor es un episodio característico de depresión que persiste durante al menos dos semanas. Se observa en hasta el 2% de los niños y el 5% de los adolescentes. Aunque puede surgir a cualquier edad, es más común después de la pubertad. Sin tratamiento, la depresión mayor puede remitir en un período de 6 a 12 meses.
El riesgo de recurrencia es mayor en pacientes con episodios graves, en los más jóvenes o en aquellos que han experimentado múltiples episodios. La persistencia de síntomas depresivos leves incluso durante la remisión es un predictor significativo de recurrencia [1].

Síntomas para el diagnóstico

Para realizar el diagnóstico de depresión mayor, se requiere la presencia de uno o más de los siguientes síntomas durante la mayoría del día, casi todos los días, durante un período continuo de al menos dos semanas:

  • Sentimientos de tristeza o irritabilidad evidentes para uno mismo o para los demás, como llanto frecuente.
  • Pérdida de interés o placer en la mayoría de las actividades, a menudo manifestada como aburrimiento profundo.

Además, deben presentarse al menos cuatro de los siguientes síntomas:

  • Cambios significativos en el peso o el apetito.
  • Problemas de sueño, ya sea insomnio o hipersomnia.
  • Agitación o retardo psicomotor, observado por otros.
  • Fatiga persistente o pérdida de energía.
  • Dificultades para pensar, concentrarse o tomar decisiones.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa excesivos.

Impacto en niños y adolescentes

Durante los episodios depresivos, los niños y adolescentes suelen experimentar retrasos en su desempeño académico y pueden perder relaciones significativas con sus pares. En casos graves, pueden surgir síntomas psicóticos durante la depresión.

Consulta siempre a tu médico antes de decidir algo que pueda impactar tu salud [1].

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